I. Los Orígenes de la Pedagogía Reggio Emilia
El enfoque Reggio Emilia toma su nombre de la ciudad de Emilia-Romagna donde nació, Reggio de Emilie, en Italia.
Entre 1943 y 1945, la ciudad estuvo ocupada por los alemanes y sufrió la opresión y persecución de su movimiento de resistencia, luego los bombardeos de las fuerzas aliadas.
Al final de la Segunda Guerra Mundial llega el tiempo de la reconstrucción, económica y social, pero también de sectores enteros de la sociedad marcados por años de fascismo, comenzando por la educación.
A través de la cooperación de sus habitantes, la pequeña ciudad de Cella (a pocos kilómetros al noroeste de Reggio) crea una primera escuela maternal que ofrece una nueva forma de educación para velar por que las futuras generaciones aspiren a la justicia y la igualdad.
Loris Malaguzzi, que creció en la época de la Italia fascista, se interesó en este proyecto que lo llevó a aprender más sobre los niños muy pequeños.
En 1963, la primera escuela para niños de 3 a 6 años abrió en Reggio Emilia, bajo la dirección de Malaguzzi.
Psicólogo y líder del movimiento de cooperativas de padres, también contribuyó a la gestión por parte del municipio de la red de escuelas construidas tras la de Villa Cella.
Las escuelas Reggio han experimentado un desarrollo internacional en las últimas décadas, en particular en América del Norte, Asia y Europa. Por ahora, solo un puñado de ellas se reclaman este enfoque en Francia.
La pedagogía Reggio-Emilia considera a los niños pequeños como ciudadanos de pleno derecho, individuos tanto curiosos del mundo que los rodea como con el potencial para aprender de su entorno.
Expone a los niños a una gran variedad de medios de comunicación, expresión personal, reflexión y colaboraciónn y aprendizaje.
II. Los 5 Pilares Fundamentales de Reggio Emilia
1. Programa Emergente: Seguir los Intereses del Niño
En un aula inspirada en la pedagogía Reggio, el programa se basa en un enfoque constructivista. A través del conocimiento de cada niño individualmente, así como de los aportes de su familia, los temas abordados en el programa girarán en torno a lo que despierta su interés y curiosidad.
Según las palabras de Loris Malaguzzi: « Nosotros, los docentes, debemos considerarnos como investigadores, capaces de reflexionar y producir un verdadero programa de estudios, un programa producido a partir de todos los niños.»
Este conocimiento de los centros de interés de toda la clase permitirá luego decidir sobre actividades, proyectos presentados a los niños y materiales a utilizar – mientras se involucra a los padres y a la comunidad.
● El interés del programa emergente
Basando la enseñanza en los intereses de los niños, se facilita su concentración, su voluntad de adquirir conocimiento, dominar una habilidad. Al avanzar hacia su objetivo, con cada nuevo progreso, liberan dopamina, sienten placer al aprender y, por ello, se motivan para seguir aprendiendo y estar activamente comprometidos en sus actividades.
2. Los 100 Lenguajes: Multiplicar los Medios de Expresión
Los 100 lenguajes están en el corazón de la pedagogía Reggio. Loris Malaguzzi los describe como « una infinidad de formas para que los niños expresen, exploren y conecten sus pensamientos, sentimientos e imaginaciones ».
Música, pintura, teatro, danza, costura, cerámica, canto, son tantos ejemejemplos de formas para el niño para comprender, descubrir, expresarse, maravillarse.
100 es un número simbólico, Malaguzzi considera que hay muchos más medios de expresión y aprendizaje, pero destaca las innumerables formas dedespertar la curiosidad y desarrollar el potencial de los niños.
● El interés de los 100 lenguajes
Las numerosas actividades que constituyen los 100 lenguajes pueden ayudar a los niños a controlar su estrés, regular sus emociones, desarrollar habilidades creativas, una mejor comprensión del mundo que les rodea, y contribuyen al desarrollo de todo su cerebro.
3. Pedagogía por Proyectos: Aprender Creando
En la pedagogía Reggio, los proyectos son trabajos a largo plazo propuestos a los niños a partir de sus centros de interés, sus observaciones del mundo que les rodea. Pueden durar desde unos pocos días a varios meses, durante los cuales los niños estudian en profundidad las ideas y los conceptos que rodean cada proyecto.
Los adultos acompañan a los niños sirviéndoles de recurso, aconsejándoles, ayudándoles a orientar sus investigaciones y a elegir los materiales más adecuados para su realización.
● El interés de los proyectos
Al trabajar en proyectos, los niños ponen en práctica diferentes habilidades y áreas de su cerebro. Al trabajar en grupo, aprenden a cooperar, a expresar y gestionar sus pensamientos, desarrollan habilidades sociales y afectivas.
También desarrollan sus funciones ejecutivas, su capacidad para no distraerse, planificar y adoptar comportamientos orientados a un objetivo. También recurren a su centro del lenguaje para comunicar sus ideas y emplear las palabras nuevas que aprenden haciendo.
Y porque manipularán materiales, objetos, coordinarán sus movimientos, los proyectos también favorecerán el desarrollo de sus sentidos, así como su motricidad, tanto global como fina.
4. Cooperación: Crecer Juntos en la Benevolencia
Los niños evolucionan en un entorno que fomenta el trabajo en común, las relaciones interpersonales y la resolución de problemas en grupo.
A través de la cooperación en grupos de diversos tamaños donde se escucha la voz de cada niño, intercambian ideas, dialogan, negocian, comparan, ceden.
Los adultos contribuyen sirviendo como recurso o participando y aprendiendo también.
Las actividades se deciden en conjunto, en forma de asamblea, permitiendo a los niños parparticipar en un proceso de decisión democrática.
Este enfoque crea un equilibrio entre el sentimiento de uno mismo y el sentimiento de pertenencia al grupo.
● El interés de la cooperación
Este enfoque participa en el desarrollo en el niño de un apego seguro, y por este medio de su desarrollo afectivo e intelectual.
Mejora su socialización, su deseo de descubrir y aprender, su capacidad para enfocar la atención, y sus habilidades fonológicas y lingüísticas.
También contribuye a desarrollar su capacidad para sentir y compartir las emociones y sentimientos de los demás (la empatía afectiva), a comprender lo que sienten y piensan (la empatía cognitiva), y a cuidar el bienestar ajeno (la solicitud empática).
Al experimentar la empatía, los niños secretan oxitocina, dopamina, endorfinas y serotonina que disminuyen su estrés, estimulan su motivación, estabilizan su estado de ánimo y fomentan su bienestar y creatividad.
5. El Entorno: El Tercer Educador
En la pedagogía Reggio, el entorno juega un papel tan central, incluso a nivel de la arquitectura y la disposición de la escuela, que se le denomina “tercer maestro”.
Las escuelas están abiertas hacia el eexterior, luminosas y, al estilo de la plaza del pueblo, en su en el centro, se encuentra la “piazza” donde los niños juegan, participan en actividades.
Facilita los encuentros, las relaciones y la comunicación, y es hacia ella que convergen todos los demás entornos: el vestíbulo que da al patio exterior, el taller para actividades creativas, la sala de música, el laboratorio donde los niños hacen experimentos, las aulas en las que una zona está dedicada a proyectos, la biblioteca, el comedor y la cocina donde los niños pueden intercambiar con el cocinero, proponer recetas o proyectos.
● El interés del entorno
El entorno proporciona estímulos y ofrece oportunidades de experiencias que son una fuente de aprendizaje y desarrollo.
Al poner énfasis en la interconexión del espacio, los niños son libres de moverse, explorar, seguir su ritmo, crear relaciones, comunicarse.
Puede estar organizado de manera que cree asombro en el niño, lo que despertará su curiosidad y facilitará su atención. También participa en la confianza en sí mismos de los niños, que tienen un impacto en la organización del lugar en el que se desarrollan.
El entorno contribuye tanto a sus funciones sociales como cognitivas.
III. Aplicar Reggio Emilia en Casa: Guía Práctica
Para Malaguzzi, la escuela es un organismo vivo, en constante movimiento, impredecible, donde cada el niño tiene un papel que desempeñar, trayendo consigo su propia realidad, sus experiencias, sus sentimientos, con los cuales componen, lo que hace que el trabajo del adulto sea más difícil pero también más enriquecedor. También es un lugar que promueve tanto la educación del niño como su felicidad y salud.
En casa, como padres, estas mismas preguntas están en el centro de nuestras preocupaciones.
1. Observar para Acompañar Mejor: El Programa Emergente Familiar
● La importancia de la observación
Para crear un contexto propicio para el desarrollo de nuestros hijos, debemos impulsarnos a ser los mejores observadores posibles.
Para los niños, el hecho de que estemos atentos a ellos, a lo que hacen, que los ayudemos cuando necesitanción, es muy importante y valioso, pero lo esencial es que los observemos mientras están inmersos en su actividad, que seamos testigos de que ellos ponen toda su atención y esfuerzo, y no solo que nos enfoquemos en el resultado final, que juzgamos.
Para ello, debemos pasar de una visión de la educación que no sea la de la enseñanza sino la del aprendizaje. En la pedagogía Reggio, este concepto permite al profesor aprender tanto sobre él-incluso como profesor, aprende sobre el niño.
En casa, sucede lo mismo con nosotros, los padres.
En la práctica:
1. Tomemos momentos para observar a nuestro hijo hacer - un rompecabezas, un juego de construcción, un dibujo, etc. Todos tenemos la tendencia a decir “ah, qué bonito”, “genial” o “qué dibujo tan lindo”, juzgando así el resultado sin necesariamente haber prestado atención al proceso que llevó a ese resultado.
Además de que esta presencia atenta lo llenará de orgullo y confianzaancia en él, verlo hacer nos dará indicaciones sobre lo que es capaz de hacer, cómo construye su reflexión, de qué de esta manera expresa su placer al hacer, etc.
2. Demos a nuestro hijo “el espacio” para hacer. Estamos aquí para observer, no para interrumpirlo, para ayudarlo si lo necesita, no para mostrarle cómo hacerlo mejor o hacerlo por él con el fin de obtener un resultado final que consideremos más satisfactorio.
Si intenta ensamblar las piezas de un rompecabezas que no encajan, no es nuestro lugar impedirle cometer un error, él terminará dándose cuenta de que algo no está bien. Si no logra equilibrar dos bloques de madera uno sobre otro, repetirá hasta lograrlo o darse teniendo en cuenta que estas dos formas no se superponen.
● Inspirarse en el niño para despertar su deseo de aprender
Es la observación de nuestros hijos lo que inspirará el programa emergente y nos guiará en la elección de las actividades, proyectos y el entorno qque les proponemos.
Siempre que observemos a nuestros hijos, somos los mejor situados para saber qué despierta su curiosidad, su interés, hasta que vayan con la niñera, los abuelos-padres, entran a la guardería o en la escuela, donde estaremos desconectados de parte de su realidad. En la pedagogía Reggio, la familia de los padres está “integrada”, es una de las claves que permite a los docentes comprender mejor al niño.
En nuestros hogares, puede aplicarse lo contrario: comunicarse conc las personas que viven con nuestros hijos durante nuestras ausencias para seguir la evolución de sus intereses. Sus los comentarios pueden permitirnos proponer actividades más adecuadas.
Para Malaguzzi, nuestro papel como adultos es crear situaciones en las que nuestros hijos aprenden por sí mismos.
Estas situaciones de aprendizaje abarcarán varios elementos: temas, materiales, y relaciones, interacciones, lugares.
En la práctica:
1. Para encontrar temas, basta con mirar a nuestro alrededor. En la ciudad, la naturaleza, la granja, la calle, la orilla del agua, la estación.
Algunos temas serán evidentes para nosotros: los animales, los monumentos, los objetos, las profesiones. Otros nos sorprenderán, como una fábrica o un insecto apenas visible a simple vista (o en en nuestro caso, los camiones volquete, que tienen un gran éxito con nuestra hija!).
Pero un tema que lo que interesa al niño es una oportunidad para aprender. Para ellos, casi todo será materia de estudio. Un solo paseo podrá ofrecer una variedad de temas. Solo bastará preguntar al niño qué ve - si no nos lo ha preguntado ya diciendo “¿qué es eso?”, “¿qué hace la señora?” (en poseñalando con el dedo a un señor de cabello largo! #historiaverídica).
2. Estos temas servirán como motor para las actividades y el aprendizaje. Por ejemplo, entre los elementos de la vida cotidiana, los vehículos son muy atractivos desde el punto de vista de los niños.
Si a nuestros hijos les interesa los camiones de bomberos, podremos aprender con ellos palabras relacionadas (la manguera, el fuego, el incendio, el chorro de agua, el casco, el uniforme, la boca de incendio, la sirena, la sirena, etc.), asociarlos con imágenes, fotos, dibujarlos o dibujar situaciones en las que se encuentran, aprender canciones y rimas que hablan de los bomberos (y esto no es lo que falta), hacer camiones de bomberos con masa de sal, pintarlos, etc.
2. Liberar la Creatividad: Los 100 Lenguajes en el Día a Día
● Abrir horizontes
Los 100 lenguajes son la representación simbólica de diversos medios de expresión que se nutren unos a otros y son la fuente de otras acciones, otras formas de lógica y de potenciales creativos. A veces permiten buscar, emitir hipótesis, teorías sobre lo que es posible, lo que no lo es, crear imágenes. Permiten expresar metáforas, símbolos, emociones, sentimientos.
Para los niños, hay muchas actividades para recortarabrir en casa. Teatro, pintura, música, plastilina, cocina, canto, tejido, danza, papel maché, sombras chinescas, cerámica. Por estos medios, disfrutan aprender y adquirir conocimientos.
Es posible aplicar los conceptos que les interesan a las actividades creativas que se les proponen para, a la vez, descubrir nuevos medios de expresión, esforzarse por dominar los que ya conocen y afianzar nuevos conocimientos a través del arte o la artesanía.
● No es solo para los niños
Una particularidad de los 100 lenguajes es que también se aplican a los adultos. El padre en casa, al igual que el maestro en la escuela, tendrá que desempeñar múltiples roles para el niño. Será un actor en sus juegos de rol, un espectador que aplaudirá sus actuaciones, un intérprete que cantará sus canciones favoritas, un diseñador que crea el entorno para sus actividades, un músico, un bailarín, etc.
Cuando nos quedamos sin palabras para expresar una idea, recurriremos a las 100 lenguajes para “inventar” palabras, usar imágenes, formas diferentes de decir, de mostrar, de hacer entender, que serán igual de enriquecedoras para nuestros hijos.
En la práctica:
1. La música y el canto son experiencias sensoriales, emocionales. Los niños usan su vista, su tacto, su oído. Aprenden a reconocer el sonido de las notas musicales, las escalas, los ritmos. Podrán aprender letras compuestas de palabras nuevas, a cantar en chœur con nosotros, en canon, descubrir las terceras, las quintas. Reinventar una canción cambiando sus letras mientras se conserva la melodía, y viceversa, y nuestros hijos se convierten entonces en autores o coautores.
Con los instrumentos que tenemos a disposición, o simplemente percusiones usando lo que tengan a mano como cacerolas, cuencos, cucharas y tenedores de madera, de hierro, podremos observarlos o acompañarlos cantando o bailando.
Podrán convertirse en compositores, reproducirtocar la melodía de una canción que les gusta en un xilófono, intentar generar una nota solo con una armónica (¡buena suerte para ellos!) o imaginar sus propias melodías, y sobre todo probar, intentar cosas, disfrutar y repetir.
2. Dibujar y pintar les permite crear representaciones del mundo que les rodea y de su comprensión de este último, de lo que aprenden de él, de recrear escenas cotidianas. Van a expresar sentimientos o emociones ("aquí está mamá, está contenta"), acciones ("esto soy yo jugando al balón"), a veces simplemente gestos sin intenciones, sin símbolos, pero que podrán eventualmente encontrar un sentido una vez en el papel (¡o no!).
Basta con un trozo de papel, aunque no esté en blanco, el reverso de una factura vieja, un pedazo de cartón y un lápiz gris o un bolígrafo para que empiecen.
Los colores permiten aprender palabras nuevas, pero su imaginación no está limitada por su ausencia. La pintura les permite aprender a crear colores a partir de otros colores, y "imaginar" nuevos, sin límites.
3. Les enflos niños les gusta contar cosas. Lo que viven durante el día, eventos marcados, historias que les gustaron. Así podremos acompañarlos para transcribir esas historias por escrito, ya sean pequeños párrafos o poemas. Luego los leeremos juntos, con ellos, frase por frase o verso por verso. Contar historias antes de ser alfabetizado les servirá como introducción a la lectura y la escritura.
Y poco a poco, podremos jugar con ellos a crear rimas, aprendiendo a jugar con las palabras, reformulando frases, usando sinónimos. Podremos ayudarles a escribir en versos cruzados, abrazados, e incluso aprender los conceptos de sílabas y expresarse en alejandrinos.
4. Las sombras chinescas tienen el interés de descubrir los juegos de luz, las perspectivas, los formas, etc. También permiten crear imágenes con casi nada, a veces con intención donde la sombra de su mano es un gato, un perro, un conejo (o cualquier otra cosa, y nono se parece necesariamente), a veces por observación, donde como con las nubes es el niño quien verá en una sombra un objeto, un animal, una persona (sin que tampoco se parezca). Y luego, a partir de esas sombras y las imágenes que asocian , nuestros hijos podrán contar historias, a sí mismos y a nosotros, y sorprendernos, como siempre.
3. Proyectos Familiares: De la Idea a la Realización
● La estructura
Todos los proyectos en los que se embarquen nuestros hijos deben ser elegidos por ellos y deben implicar un esfuerzo de investigación para llevar a cabo el proyecto con éxito. Comprender el funcionamiento de una máquina, la estructura de un edificio, las piezas que componen un vehículo o cómo un pollito sale de su huevo son tantos temas que van a descubrir en este proceso.
Se estructuran en varios momentos: discutimos juntos el proyecto a realizar, partimos en observación, planificamos creando representaciones de lo que deseamos hacer y cómo, investigamos el tema encontrando respuestas a nuestras preguntas y soluciones a los problemas encontrados en el camino, y finalmente documentamos mostrando el resultado final, fotos de los niños realizando el proyecto, y comentarios de los niños sobre el proyecto.
● La duración y los recursos
Los p'los proyectos pueden ser múltiples, llevados en paralelo y durar el tiempo que sea necesario hasta su cumplimiento. Este período puede durar desde unos días hasta varios meses (algunos proyectos en las escuelas Reggio pueden extenderse durante todo el año escolar).
Las actividades que vamos a proponerles serán una combinación de aquello por lo que expresan interés y de los recursos que tenemos a disposición.
Siempre nos faltará un recurso o un otro, sobre todo si nos empeñamos en seguir el ritmo frenético de su despertar, pero dejando hablar la creatividad de los niños, su imaginación, y la nuestra, podremos encontrar compromisos a la medida de su sed de descubrimiento.
Los circuitos de motricidad ilustran perfectamente este enfoque de proyecto Reggio. El niño puede imaginar mil escenarios: circuito de aventura, base espacial, castillo fuerte... Cada configuración se convierte en un nuevo proyecto de exploración corporal e imaginativa, evolucionando según sus centros de interés del momento.
En la práctica:
1. Para decidir el proyet, conviene partir de lo que el niño observa y de lo que le interesa. Recordemos que esto puede ser algo completamente inesperado para nuestra mirada adulto, pero que presenta un interés para los niños.
Después de haber observado una fuente en un parque que haya despertado su curiosidad, podremos estudiar con nuestro niño el funcionamiento de la fuente, y decidir recrear una en casa. Este interés lo llevará luego a buscar, buscar de verdad.
Y se plantearán preguntas : cómo pasa el agua-¿se mueve de abajo hacia arriba, cómo hacerla fluir correctamente, cómo crear un chorro de agua, etc.
También es ahí donde el papel del adulto es esencial porque vamos a servir de recurso para nuestro niño con lo que sabemos, pero también con lo que no sabemos.
Y como no lo sabemos todo (porque no todos somos expertos en fuentes), nosotros también buscaremos y aprenderemos cómo funciona y cómo ponerlo en práctica.
2. Es posible hacer que los pproyectos útiles en el marco de otras actividades. Un ejemplo evidente es la obra de teatro. Los niños pueden crear disfraces, decorados, a partir de papel maché, recortando cartón, papel, trozos de tela, coloreándolos, pintándolos, en usando ropa o accesorios cotidianos de forma creativa, para luego darles vida en su obra.
Así, si la obra de teatro de los niños es sobre el rey Arturo, primero buscarán cómo se viste un rey, encontrar a quse parece una corona, una espada, cómo fabricarlas, de qué está constituido un castillo, dónde están el foso, las torres, el puente levadizo, las saeteras - y aprovechar para aprender vocabulario mientras se hace.
3. No siempre se necesita un presupuesto para los proyectos. Basta con un poco de espacio, la investigación por parte del niño, la participación del adulto como recurso, por lo tanto tiempo para dedicar tiempo a nuestros hijos, y una buena dosis de creatividad en unos y otros.
Si nuestro hijo quiere dibujar, un proyecto puede ser tan simple como reproducir un objeto de la casa que le guste particularmente, podremos decidir instalarle un rincón para dibujar con un lápiz, papel, y podrá tomarse su tiempo, dejar su dibujo a un lado para retomarlo al día siguiente y los días siguientes.
También será posible decidir emprender proyectos relativamente complejos como recrear un lugar que a nuestros hijos les guste o conozcan bien, como su calle, su barrio, su ciudad, su escuela, usando solo materiales que cuesten poco dinero, según nuestro espacio. Así podremos usar cartón reciclado, de tablas viejas o incluso de paletas si decidimos hacer al aire libre (o si realmente tenemos espacio en interiores), papel (periódico, folletos, etc., nunca falta en nuestras cajas de letras...), un poco de pegamento, lápices, pintura, tijeras, y todo lo que nos parezca útil o apropiados, como botones viejos, que se pueden usar por ejemplo para representar ventanas.
4. Un proyecto es a largo plazo. Se extiende durante un período de tiempo y se trabaja en él a intervalos regulares durante este período.
Por ejemplo, se podrían crear figuritas de pasta de sal con los niños antes de Navidad. Buscar quiénes son los personajes, cómo representarlos, hacer la pasta, modelar las figuritas, cocerlas y finalmente pintarlas. Así tendríamos una actividad que podría durar varios días repartidos durante noviembre. Pero se podría decidir hacer todo un belén, en elen cuyo caso el número de personajes sería mucho mayor, se necesitarían otros materiales además de la pasta de sal (como la madera de una caja de vino para las paredes del establo, papel para la pajilla, cartón para el techo, etc.) y este proyecto podría comenzar en septiembre, ¡o incluso antes si los objetivos son ambiciosos!
5. Aquí hay una historia que ilustra el tipo de proyecto que se puede emprender en la pedagogía Reggio. En mi infancia, un amigo mío se apasionaba por todo lo relacionado con la electrónica, pero también por todo lo manual. Teníamos ocho años y le gustaba entender cómo funcionaban las cosas. Entonces, cuando le regalaron su primer ordenador, lo desmontó completamente para luego volver a montarlo entero.
Su padre lo acompañaba en su proyecto, pero él era el instigador. No era mejor que los demás en la escuela, de hecho según la escuela no era bueno en matemáticas o en francés. Y sin embargo, a los ocho años, sabía qué piezas componían un ordenador y cómo funcionaban juntas.
No todos los niños quieren desmontar ordenadores (yo no ¡nunca lo habría hecho!), pero seguir sus intereses les permitirá aprender cosas que pueden a veces pueden parecer complicadas para su edad - e incluso para nosotros los adultos.
4. Cooperación Familia: Democracia y Participación
En la pedagogía Reggio, la visión de los niños y la forma de considerarlos en la escuela parte de varios postulados: todos los niños son diferentes, la diferencia es importante, todos los niños deben ser escuchados, no hay jerarquía, división ni separación en la formación y educación de los niños.
Au-más allá de la visión del lugar del niño y sus derechos, está la de las familias, los docentes, los empleados de la escuela para crear una solidaridad de prácticas e ideales.
Esto es lo que Loris Malaguzzi describía como educación participativa, con la idea de desarrollar procesos de participación individual y social, y de corresponsabilidad.
En casa, esto implica encontrar maneras de implementar prácticas y procesos que fomenten la democracia.
En la práctica:
1. Los proyectos generan discusiones en torno a lo que interesa a nuestros hijos, les permiten participar plenamente en las elecciones, en la toma de decisionesión, de ser los instigadores.
Las investigaciones que son parte integral de los proyectos, cuando se llevan a cabo efectivamente juntos, en colaboración, les darán un verdadero papel en la culminación de los proyectos, no solo en su realización pero también en las investigaciones que contribuirán a llevarlos a cabo.
Así, en un proyecto donde estudien los animales que viven en el estanque, podremos ayudarles en planteando preguntas como “¿cómo son las patas de un pato, de un cisne, de una rana, de una tortuga?”, pero será a ellos a quienes les toque encontrar las respuestas.
Les serviremos de recurso, por supuesto, y propondremos actividades que los llevarán a aprender más, como hacer yesos a partir de huellas de patas en el barro, tomar fotos o incluso recoger plumas, pero pedirán ayuda, decidirán el interés de estas actividades, y sobre todo, ellos serán actores y participarán plenamente en su realización.
2. En las escuelas Reggio, el comité de participación y gestión se reúne cada mes para hacer el punto sobre la organización del trabajo, del entorno, discutir las relaciones externas y las cuestiones de orden educativo y cultural.
Porque no siempre es fácil encontrar momentos para intercambiar a diario y que nuestros los calendarios están la mayoría del tiempo llenos de actividades que no dejan espacio para la elección, ni para ni para nuestros hijos, ni para nosotros, es posible reservar un momento cada semana, cada 2 semanas o cada mes, para organizar una reunión familiar de forma más o menos formal.
Esta reunión dará la oportunidad a todos, y en particular a los niños, de expresar su opinión sobre lo que sucedió durante el período pasado y sobre lael programa del período siguiente, decidir de cambios a implementar en el día a día, asegurando que el niño tenga una voz y que se sienta escuchado.
3. Algunos amigos, personas del entorno, vecinos, miembros de la familia y de nuestra comla comunidad local pueden compartir su saber. Los pequeños comerciantes, artesanos y productores locales suelen gustar de intercambiar sobre su oficio (especialmente con los niños). Los vendedores de frutas y verduras suelen ser verdaderos expertos en frutas y hortalizas. Cómo crecen, dónde, en qué época de
del año, las diferentes variedades de una especie, etc. son informaciones que contribuyen al aprendizaje del niño y pueden servir en el marco de sus proyectos.
También tenemos amigos que son artistas o tienen la fibra artística, tocan un instrumento, han desarrollado sus talentos para el canto, la danza, la pintura, etc. y estarán encantados de compartirlos con nuestros hijos, quienes podrán usarlos en sus proyectos o simplemente descubrir los 100 lenguajes.
5. Crear un Entorno Reggio en Casa
● Una arquitectura que favorece las relaciones
Loris Malaguzzi decía que la escuela debe ser un vector de socialización, democracia, participación, incluso gracias a su estructura arquitectónica. También hablaba del papel del adulto como creador de relaciones, no solo eentre personas pero también entre cosas, entre pensamientos, comparando estas relaciones con el tráfico vial de una gran ciudad como Nueva York, dentro de la escuela.
Al trasladar esta idea al contexto del hogar, las limitaciones son muchas y a veces puede faltar espacio, pero podemos crear espacios que darán a nuestros hijos el beneficio de la arquitectura y la disposición Reggio, crear espacios dedicados a sus proyectos, sus actividades artísticos, etc.
● Un lugar a nuestra imagen
Además de la escuela ella-mismo, el aula debe reflejar a quienes viven y aprenden en ella: niños, así como padres y maestros. Como decía Malaguzzi: "El espacio debe ser una especie de acuario que refleje las ideas, valores, actitudes y culturas de las personas que viven en él."
En casa, podremos apoyarnos en este razonamiento para reflexionar sobre la consideración de cada uno e intentar integrar las actividades de nuestros hijos en nuestros diferentes espacios de vida. Ya sea con soportes y espacios dedicados propiamente dichos o mostrando sus trabajos y la documentación que lo acompaña.
En la práctica:
Para descongestionar la habitación, nuestras estanterías Montessori crean naturalmente espacios Reggio en la sala. Diseñadas a la altura del niño, permiten el acceso autónomo a libros y materiales, fomentando esa observación libre tan querida en la pedagogía Reggio. Su hijo podrá venir a esta habitación para pasar momentos de concentración y lectura con usted, eligiendo él mismo sus materiales.
También se podrá organizar en el mismo lugar o en un armario, un rincón donde puedan encontrar papeles, lápices, rotuladores y pintura que usarán sobre una mesa.
Colocando una caja en un rincón de la sala de estar, por ejemplo, guardaremos herramientas o recursos destinados a sus actividades, proyectos, e incluso pequeños instrumentos musicales o elementos de disfraz para sus juegos de rol.
2. En la pedagogía Reggio, se expone en los techos y paredes de la escuela la documentación de este que realizan los niños. La documentación debe ser interesante, seria y atractiva – ella
no es ni decorativa ni entretenida. Susus dibujos están legendados con los comentarios de los niños. Exponemos fotos de ellos realizando actividades, durante sus investigaciones en el marco de proyectos, y los colgamos en las paredes.
Al destacar su trabajo, sus descubrimientos, valoramos su aprendizaje y sus logros, a-más allá del aspecto ornamental o afectivo que generalmente se les atribuye a sus realizaciones. Podremos implementar esto de la misma manera que en las escuelas Reggio. Así podremos escribir los ccomentarios de nuestros hijos, tomarles fotos mientras hacen, y mostrarlos en las diferentes habitaciones de la casa - abundantemente o con moderación, según lo que nos represente.
3. También se podrán crear espacios - fijos como variables. Se podrá decidir integrar estos espacios en habitaciones específicas de la casa, que correspondan al ambiente deseado (como un rincón de lectura o actividades de concentración en el salón si es bastante silencioso).
Por el contrario, se podrá designar un lugar de la casa como el que acoge diferentes tipos de actividades, que se dispondrán según el momento, de manera bastante flexible para pasar fácilmente de una actividad a otro sin tener que mover objetos voluminosos o muebles - un mueble con estantes o cajones en la habitación por ejemplo, con estantes y cajones dedicados a ciertos tipos de objetos, juguetes, juegos o un mueble polivalente, como un escritorio evolutivo por ejemplo, que servirá según se desee como mueble de almacenamiento, taburete o puesto de mercado.
4. Para Loris Malaguzzi, los materiales también juegan un papel importante. Son el reflejo de la «vida real »: naturales y cotidianos, y todos los objetos y recursos que constituyen el entorno son dispuestos de una manera atractiva, imaginativa y/o seria.
Según nuestros medios, nuestra decoración interior, nuestros gustos, algunos materiales como la madera serán preferibles, pero es la invitación del material a la actividad, su capacidad para generar este que Malaguzzi describía como la sorpresa, el asombro, que los llevará a buscar para entender, guiarlos hacia nuevos descubrimientos.
Y paralelamente, será un desafío para nosotros buscar continuamente lo que desencadene sus preguntas y su deseo de entender. A través de los espacios dedicados, podremos ofrecer un contexto. Por ejemplo, si ofrecemos lápices de carbón o acuarelas para nuestro hijo, en lugar de guardarlos con los lápices y la pintura o darle la caja para que la abra, se podrá disponerlos sobre una mesa con papel, de modo que se sorprenda al encontrarlos allí y descubra estas cosas nuevas.
IV. Reggio Emilia: Un Arte de Vivir en Familia
La pedagogía Reggio ofrece a los niños numerosas oportunidades para aprender, y requiere de nuestra parte de ellos oobservar, ser creativos para despertar su curiosidad y adaptar las actividades que les proponemos a sus intereses, invertir nuestro tiempo para acompañarlos en sus projets, selon les ressources humaines, matérielles et temporelles dont nous disposons.
En fonction de nos enfants, notre contexte et nos possibilités, certains de ces outils sont plus facilement implémentables que d’autres, et nous pouvons nous en inspirer, comme nous pouvons chercher dans d’autres pédagogies actives des façons de contribuer au mieux à leur développement.
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Preguntas frecuentes - FAQ sobre Reggio Emilia
¿Cuál es la diferencia entre Reggio Emilia y Montessori?
Reggio Emilia privilegia la expresión creativa colectiva mientras que Montessori se centra en la autonomía individual. En Reggio, los proyectos emergen de los intereses de los niños y se realizan en cooperación. Montessori propone un material pedagógico estructurado para el autoaprendizaje. Ambos enfoques son complementarios: Reggio desarrolla la creatividad y la colaboración, Montessori estructura el aprendizaje y la independencia.
¿A partir de qué edad se puede aplicar Reggio Emilia?
Reggio Emilia se aplica desde los 18 meses y se desarrolla plenamente hasta los 6 años. Antes de los 18 meses, la observación atenta prepara el terreno. Entre 2 y 4 años, los 100 lenguajes explotan: pintura, música, danza. A partir de los 4 años, los proyectos colaborativos se vuelven más complejos y pueden durar varias semanas. Lo esencial es adaptar las propuestas al ritmo e intereses naturales de cada niño.
¿Se necesita un presupuesto importante para Reggio Emilia en casa?
No, Reggio Emilia privilegia la creatividad sobre el material costoso. Los elementos esenciales: papel, lápices, plastilina, objetos reciclados (cartones, botones, telas). La inversión principal es su tiempo de observación y acompañamiento. Algunos muebles adaptados como estanterías bajas o una torre de observación optimizan el ambiente, pero el espíritu Reggio puede comenzar con un simple rincón creativo en la sala.
¿Cómo observar a su hijo según el método Reggio Emilia?
La observación Reggio se realiza sin juicio ni intervención inmediata. Observe a su hijo 10 minutos al día durante sus actividades espontáneas. Anote: ¿qué hace naturalmente? ¿Hacia qué se dirige? ¿Cómo expresa su frustración o alegría? Esta observación revela sus "periodos sensibles" y guía sus propuestas de actividades. El objetivo: comprender sus intereses auténticos para nutrir el programa emergente familiar.
¿Se puede combinar Reggio Emilia con otras pedagogías?
¡Absolutamente! Reggio Emilia se combina perfectamente con Montessori, Steiner o Freinet. Por ejemplo: usar el material Montessori para los aprendizajes fundamentales y el enfoque Reggio para los proyectos creativos. O integrar los ritmos Steiner con los 100 lenguajes de Reggio. Lo esencial es mantener la coherencia: respeto al ritmo del niño, ambiente preparado y observación atenta siguen siendo los pilares comunes.
